La desculturización del Graffiti….

Ha llegado la desculturización del Graffiti , otra vez  apelando nuestros sentimientos nobles de que  un mundo mejor es posible  para todos nosotros , con el fin de esclavizarnos y hacer que contribuyamos a “SU MUNDO MEJOR”, pero no nos dejemos engañar, y si quieren un mundo mejor, que dejen de fabricar los sprays con la bolita que tanto nos gusta escuchar antes de derramar la poesía mental sobre el muro de la vergüenza y de la verdadera contaminación creada por los hombres grises a base de mellar nuestros   bellos montes y explotarlos de forma cruel y antihuman@, con la osadía de apartarnos de la  pureza de Dios, con el fin  de volvernos unos borregos y esclavos de sus delirios de grandeza y dominio mundial , vivan los Graffitis porque ellos demostraran mientras existan que esta gente no hace nada para mejorar el mundo .

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Historia del graffiti

La historia del Graffitti

A finales de los sesenta los adolescentes en la ciudad de Nueva York empezaron a escribir sus nombres en las paredes de sus barrios, aunque en realidad utilizaban pseudónimos, creandose así una identidad propia en la calle. Estos chicos escribían para sus amigos o incluso para sus enemigos. Quizás el ejemplo más significativo y a la vez el más conocido por todos sea el de Taki 183, un chico de origen griego que a la edad de 17 años comenzó a poner su apodo. Su verdadero nombre era Demetrius (de ahí el diminutivo “Taki”) y 183 era la calle donde vivía (poner el nombre de la calle fue un elemento usado por muchos más escritores). Taki trabajaba como mensajero y viajaba constantemente en el metro de un lado a otro de la ciudad. En el trayecto estampaba su tag (firma) en todos los lados, dentro y fuera del vagón. El no lo consideraba como algo malo, de hecho respondía así a las preguntas que le formularon en una entrevista en el New York Times: “Simplemente es algo que tengo que hacer. Trabajo, pago mis impuestos y no hago daño a nadie”. Estos actos le convirtieron en un héroe y poco después cientos de jóvenes empezaron a imitarle.

La paloma  de la paz

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