Los verdaderos ” A M E R IC A N O S “

el verdadero americano

Es preciso hablar de los verdaderos “americanos “, de los que ya ocupaban el suelo de lo que luego sería Estados Unidos cuando los primeros inmigrantes llegaron a poner pie en él. Pero antes de entrar en los detalles de esa his­toria convendrá seguramente hacer algunas conside­raciones, sin las cuales ésta no sería bien compren­dida.

Pues ante todo hay que tener en cuenta:

 Que las diversas razas y pueblos indios forma­ban conjuntos humanos de demografía más bien modesta, lo que les permitía tener siempre a su dis­posición grandes extensiones de terreno . Jamás co­nocieron el hacinamiento ni los problemas urbanos.

 En esos terrenos acostumbraba existir caza en abundancia, lo que les permitía tener asegurado el sustento dentro de unos límites muy elementales, na­turalmente .

El indio , por lo general, se alimentaba,vestía y construía sus viviendas con los productos ob­tenidos de los animales que mataba. Su agricultura,cuando la practicaba era muy rudimentaria . En algu­nas zonas-como el Sudoeste — vivía en construcciones de barro,pero ni en un caso ni en otro se preocupó jamás de mejorar su confort ni su nivel de vida.

Por tanto, era un hombre natural con todas las virtudes que eso conlleva:

nobleza, valor físico, dignidad, sinceridad, respeto a los ancianos y sumisión a los acuerdos de la mayoría.

Y con algunos defectos inevitables, el mayor de los cuales era la pereza.

Ja­más el indio se preocupó de mejorar lo que la natu­raleza le daba, si eso había de costarle trabajo.

Jamás intentó modificar en su beneficio las condiciones del medio en que vivía.

Lo aceptaba, sin más, y lo daba por bueno. Este sistema de vida, que ha podido pa­recer aborrecible a los siervos del industrialismo y de la  renta per cápita — bajo cuyos dictados nos move­mos hoy — , empieza a merecer, sin embargo, respeto y estudio.

Cuando  se habla del “crecimiento cero “, de la incontenible explosión demográfica y de la destrucción de la naturaleza, el sistema de vida de los indios puede parecer no tan estúpido como al principio creímos.

Claro que hay que reconocer que, a la hora de luchar, les sirvió de bien poco.
Frente a estos pueblos estáticos, algo indolentes y amantes de las cosas como Dios las ha hecho, esta­ban otros muy distintos.

En efecto, los hombres blancos eran y siguen siendo:

Ambiciosos. En sus países de origen habían pertenecido, por lo general, a las capas más misera­bles de la organización social, soportando la pobreza junto a otros hombres que lo tenían todo , incluso el derecho de encarcelarlos o matarlos. Si vinieron a un mundo ign o to y lleno de peligros fue para encontrar a toda costa unas condiciones de vida mejores para ellos y sus hijos. Fue para encontrar también una li­bertad, una tierra que fuera suya y donde nadie les impusiera su yugo.

De aquí que necesitaran constan­temente nuevos terrenos. ¿Que en esos terrenos ha­bía indios? Tanto peor para ellos. La victoria corres­pondería al más fuerte.

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Emprendedores. El hombre blanco planificaba.
No se resignaba a lo que la naturaleza le imponía. En sus países de origen había visto crear grandes rique­zas gracias al trabajo (aunque fuera sólo el trabajo de los pobres), y por tanto consideraba lógico crear pues­tos de comercio , vías de comunicación , factorías y
zonas agrícolas fijas.

crueldad de los colonos

Crueles. Hoy podemos considerar ya, a la vista de los datos de la historia, que lo fueron sin disculpa.
Los españoles, en Sudamérica, habían actuado de un modo distinto , sin que ello signifique que en todos los casos su conducta fuera ejemplar, ni mucho me­nos. Pero ni por un momento pensaron en matarlos,una vez finalizadas las primeras luchas; sólo pensaron en hacerlos trabajar, y cuando se dieron cuenta de que para el trabajo servían muy poco empezaron a traer negros de África, lo cual creó otro problema que entonces se estaba muy lejos de imaginar.

colono 5

Pero el co­lono norteamericano era más duro, implacable y cien­tífico (también hay que reconocer que el indio al que se enfrentaba era mucho más duro que el sudame­ricano , por lo que requería otro tratamiento ). Para expulsarle definitivamente de sus tierras pensó que lo mejor era cazarlo y matarlo como un animal.

caza de indios

Era también la época en que se estructuraba un ejército, y los alumnos recién salidos de  west Point  (fundada en 1 8 0 2 )  sabían que se podía ascender fácilmente luchando en las tierras indias. Pero “luchar” —según el concepto elemental de muchos militares — no sig­nifica pacificar un terreno, respetar los tratados y mantener en él unas dignas condiciones de vida, sino matar a cuanta más gente mejor. Tantos muertos, tantas victorias. La historia de las guerras indias está determinada en gran parte no sólo por lo que hemos dicho acerca de la mentalidad de los colonos, sino también por la ambición de muchos generales que podrían figurar dignamente en una relación del Gre­mio de Carniceros, entre los grandes matarifes de la historia . Esta es ya, con la perspectiva que dan los años, una realidad incuestionable. Conocidas las bases sobre las que se asentaron los sucesos, entremos en el examen de éstos. Conozca­mos a los verdaderos “americanos ” y lo que fue de ellos. Advirtamos  que, más que entrar en sus casas, muchas veces tendremos que entrar en sus tumbas .

Miradme

Miradme

 yo crecí en esta tierra que ve salir el sol; ahora vengo de la que lo ve ponerse.

¿De quién fue la primera voz jamás oída en esta tierra?

De los hombres rojos, armados tan sólo de arcos y flechas. El Gran Padre Blanco dice
que es bueno y amable para con nosotros. Yo no lo creo.

Me envió su palabra y yo he hecho un largo viaje para acudir a su casa. Mi  rostro es rojo, el vuestro es pálido. El Gran Espíritu os ha hecho leer y escribir; a mí, no. Yo no he aprendido .

Vengo aquí para decirle a mi Gran Padre lo que no me gusta en mi país. To­dos rodeáis al Gran Padre y sois jefes grandes. Los hombres que el Gran Padre nos envía no tienen sentido, no tienen corazón.

Palabras del jefe sioux Nube Roja ante el secre­tario del Interior, Jacob Cox, cuando se discutía el encierro de los indios en la reserva del Mis­souri.

Palabras del jefe sioux Nube Roja ante el secre­tario del Interior, Jacob Cox, cuando se discutía el encierro de los indios en la reserva del Mis­souri.

El bisonte. Animal providencial que el Gran Espíritu había puesto en las llanuras

bisontes al amanecer

les abastecía de todo: alimento, pieles para vestir y para las tiendas, tendones, instrumentos de hueso,   ornamentas que podían servir como armas…     material debizonte

Desde tiempo inmemo­rial, los indios de las Grandes Llanuras no se habían dedicado a otra cosa que cazarlo cuando llegaba la temporada. Y hasta que los españoles trajeron allí el caballo — hacia 1540 — lo hicieron a pie y con una maestría que hoy nos llenaría de asombro.

Claro que, siendo la carne del bisonte un elemento esencial para ellos, necesitaban conservarla todo el año. Por esa razón fabricaban el  pemmican, su ali­mento más cotidiano. Consistía en carne hervida den­tro de un recipiente de agua, al cual se habían arro­jado piedras candentes. A pesar de los avances de la civilización y del ejemplo de los hombres blancos, ese alimento fundamental no cambió nunca para los in­dios.

Una última y breve referencia, en fin , a otras gran­des tribus. En el Noreste, en las dos Uakotas y Mon­tana, vivían los famosos  sioux.  Ellos habían de escri­bir, con sus guerras, las páginas quizá más violentas de esta historia.
Pero no podemos adentrarnos del todo en ella sin conocer algo más acerca de los verdaderos “ameri­canos “. Ya tenemos una idea de sus principales tri­bus y de su localización geográfica . Echemos ahora una ojeada a su modo de vida y a sus principales cos­tumbres . Sólo conociéndolas se comprende bien su absoluta incompatibilidad con el hombre blanco            y con las normas de “eficacia ” de éste.

Repasemos por orden algunas de estas particularidades.

Plumasplumas india

Su uso, como es bien sabido, resulta habitual en todos los pueblos primitivos, y tiene por finalidad adornarse. Los propios indios de América del Sur usaban plumajes de brillantes colores, como los del papa gayo y la garza real. En los del Norte, en cambio, el plumaje era más severo y tenía un sentido no ya de adorno, sino de con decoración o reconoci­miento de una categoría. Debido a la falta de anima­les vistosos, se empleaban plumas de águila , pavo,
mochuelo y cuervo. En algunos casos también se empleaban plumas de halcón.
Por supuesto que tales plumajes, ya que tenían un sentido de dignidad o de  solemnidad , no se usaban todos los días como no se usan tampoco las conde­coraciones ni los uniformes de gala. Su forma , su constitución o su modo de estar recortados tenían un sentido muy preciso. Por ejemplo, entre los omahas,una pluma de águila sujeta al cráneo y en posición erecta indicaba que se había llegado a tocar a un ene­migo armado con la palma de la mano o con el borde del arco, lo cual indicaba mucha destreza y temeridad al acercarse a tal distancia . Este era un honor ” de ingreso ” en la cofradía de los valientes, o de primer grado . Si la pluma se llevaba horizontal, era de se­gundo grado, por un acto más meritorio aún. Y si se llevaba colgando, significaba una serie de circunstan­cias que equivalían al colmo del valor. Las grandes estolas de plumas correspondían a los jefes, quienes las usaban siempre al entrar en batalla . Su pérdida indicaba un deshonor como el que puede significar la pérdida de una bandera.
Más o menos el mismo sentido que las plumas tenían las llamadas “camisas de guerra “. Eran una es­pecie de chalecos de piel que se adornaban con ca­belleras, pero no todas eran de enemigos muertos y escalpados, como su aspecto podía hacer creer. Las “cabelleras ” solían ser realmente , en la mayoría de los casos, pieles de animales, como las comadrejas.
Había presumidos que se cortaban mechones de sus propios cabellos para dárselas de tipos importantes.

Y hubo estúpido que llegó a cortar y lucir la cabellera de su propia esposa.

Campamento indio , con sus típicas tiendas ( wigman). Cada guedeja quería representar un honor, el cual no se refería necesariamente a un hecho bélico.  Muchas veces se lucía por el mérito de haber salvado la vida a un amigo.

tienda tipiTiendas
Ya se ha indicado, unas líneas más arriba, que los in­dios habitaban en lugares muy variados, desde las chozas de adobes a los edificios de pisos, como los de los hopi de Arizona y Nuevo México.

Pero lo ca­racterístico de casi todos los pueblos, tal como la his­toria nos los ha presentado, eran las  tiendas.

Por lo general se circunscribían a una de estas dos clases:

1)  La  wigman,o habitáculo , que los indios cons­truían con ramas clavadas en el suelo y reunidas en un punto central. Sobre ellas se colocaban pieles de bisonte convenientemente cosidas. Muchas veces esas tiendas estaban también cubiertas por hojas de árboles. Su forma recordaba la de un cono.

2)  La  tip, bastante más estética y bien terminada.
Las ramas también se clavaban en el suelo y se unían en un punto central, pero estaban dobladas y forma­ban trama con otras transversales. Debajo de ese armazón (no encima como en el caso de las  wigman) se colocaban pieles de bisonte también cosidas con tendones del mismo animal. (Para que el lector pueda tener una idea lo más exacta posible de esta clase de
tiendas, véase la fotografía de arriba, en la que figuran diversas  wigman.)

Armastomahwack

Conocidas las viviendas de los pieles rojas, echemos un rápido vistazo a sus armas. Hasta que los nativos fueron consiguiendo armas de fuego a través de los blancos (bien fuera conquistándolas en la lucha, comprándolas a los mercaderes o recibiéndolas para usos de caza en virtud de los tratados de pacificación) emplearon casi exclusivamente medios de combate muy primitivos , el más conocido de los cuales es el arco y la flecha. Pero alternaban estos instrumentos con
las hachas, las mazas, los cuchillos y las lanzas, que muchas veces tenían un significado de dignidad gue­rrera.  Por ejemplo, los valerosos kiowas, si la batalla les era desfavorable, clavaban la lanza en el suelo y ya no se separaban de aquel punto , en el que para ellos estaba depositado su honor: tenían que resistir hasta la muerte. Igual significado de dignidad mez­clado con elementos de magia  tenían los escudos, hechos con un armazón y pieles de bisonte , y que cada guerrero adornaba según unos ritos y según el cargo que tuviera en la tribu . En cuanto al  tomahawk era en realidad un hacha especial que servía para es­calpar a las víctimas.

Por cierto que la sangrienta costumbre del escalpado y consiguiente muerte del enemigo la aprendieron los blancos de los pie­les rojas, pero luego la pusieron en práctica tanto o más que ellos, por una sencilla razón: durante las guerras de exterminio a que los blancos se dedica­ron, cada hombre que matara a un indio fuese adulto, mujer o niño  era recompensado en muchos lugares con premios en metálico. ¿Prueba de la muerte que acababa de realizar? La más convincente y menos pesada era la cabellera con la piel del crá­neo. En este aspecto, la historia de las tierras indias es una sucia y trágica historia de sangre.

Inspirando en los pensamientos profundosPipas

Por supuesto que no hablaríamos aquí de las pipas usadas por los indios al fin y al cabo simples ins­trumentos para fumar  si éstas no tuvieran un significado muy preciso en la política de las tribus. En efecto, la conocida ” pipa de la paz ” equivalía a un acuerdo , al fin de una lucha o a la ratificación de un tratado . Sin ella, todas esas cosas no tenían “estado oficial” , aunque los blancos, al margen de esta. costumbre, se empeñaran en hacer firmar documentos méritos a los jefes indios, lo que sumía a éstos en di­ficultades mayores que las que habían tenido para plantear una batalla. La pipa era, para el piel roja, un instrumento de gran significación que sólo usaba en ocasiones solemnes, y que estaba cargada de senti­do religioso y político. Porque, al mismo tiempo que servía para ratificar un acuerdo, hacía que los dioses, agradecidos por el humo que se les enviaba, les re­compensaran con buenas cosechas y abundante caza. La más conocida de esas pipas era la llamada calumet, derivación de una expresión francesa que significaba ” tubo ” .

En ellas se fumaba tabaco, por supuesto, pues ya hemos visto que los indios procuraban cultivarlo, pero en muchos lugares no lo había, por lo que se utilizaban también cortezas de sauce ligeramente en­grasadas, hojas de zumaque y corteza interior de cor­nejo. Todos esos     elementos se mezclaban a veces con el tabaco, formando una combinación que a mu­chos militares blancos les debió resultar indigesta.
Se comprende que algunos de ellos, por temor a fumar la pipa de la paz, se resistieran a acabar una guerra. Porque además la pipa pasaba de boca en boca, siguiendo el camino del sol.
Las pipas fueron cayendo en desuso, como instru­mento político y mágico, conforme las costumbres de los indios se iban adaptando a la vida del hombre blanco. Por lo general, en los últimos parlamen­tos de los grandes jefes, ya no se encuentra la expre­sión ” fumar una pipa ” , sino la de ” firmar un trata­do ” . Ello no impide , sin embargo , que este adminículo haya quedado como uno de los últimos y más agradables restos de un mundo lejano y lleno de su­gerencias, ya extinguido.

Costumbres de caza

invocacion del bizonte

Puesto que la caza tenía una importancia tan de­cisiva, solía iniciarse con una serie de ritos

Ya que conocemos los instrumentos  más habituales que rodeaban la vida del indio , penetremos un poco en el mundo de sus costumbres. Las más importantes eran las de caza, pues de ésta tenían que vivir.
Y en especial de la del bisonte, que como hemos vis­to les proveía de todo.
, el más espectacular de los cuales era la “danza del bisonte “,danza del bizonte ejecutada por unos quince hombres a la vez, todos provistos de sus armas favoritas, y que tenía por mi­sión aproximar las manadas de bisontes gracias a la amable intercesión del Gran Espíritu.

Una vez locali­zada la manada lo que no era difícil, dada la gran abundancia de estos animales se iniciaba la cace­ría, que tenía dos técnicas: la llamada ” de aproxima­ción “, y la llamada “a la carrera “.

La de aproximación consistía en cubrirse con pieles de lobo (pues los bisontes no temían a estos anima­les cuando estaban en grupo) e irse aproximando cautelosamente. Una vez a la distancia justa , se empleaban los arcos y las flechas, o en épocas más pos­teriores el rifle.                                 Puesto que el bisonte es un animal muy incauto, solían cobrarse excelentes pieles antes de que la manada empezara a darse cuenta de que algo marchaba mal.caza-de-aproximacion Infinidad de veces los animales se dejaban matar sobre el terreno sin hacer un solo movimiento de huida.
Por supuesto que, para emplear este sistema, hacía falta mucha agilidad , un gran dominio de los propios nervios y un conocimiento perfecto de las direcciones del viento. Porque cualquier error podía provocar una estampida, y en ese caso no iban a encontrarse de los cazadores, más tarde , ni los restos de las uñas.
Por lo tanto, no todo el mundo podía atreverse a ca­zar según este método.

El de a la carrera exigía la monta de un buen ca­ballo, y por lo tanto los indios , grandes jinetes , en­contraban en este sistema un singular placer. La caza adquiría entonces un aspecto de competición depor­tiva que les entusiasmaba.                                                                                               Consistía en lo siguiente: El cazador se situaba a la cola de una manada de bisontes lanzada al galope o sea cuando la mana­da era de verdad peligrosa  y elegía una pieza. Una vez seleccionada tenía que apartarla de las demás, pues de lo contrario el cazador hubiera muerto aplas­tado por el resto de los animales . El solo hecho de separar de los otros un bisonte furioso era un ejer­cicio que requería una enorme habilidad y un abso­luto desprecio a la muerte. Pero la cosa no terminaba aquí, porque luego había que galopar junto al animal y rebasarlo. Hecho esto, y manteniéndose a caballo sólo por medio de las rodillas , pues las dos manos eran necesarias para el disparo, se lanzaba la flecha.

caza a caballo

Todo dependía entonces de la puntería, pues si el bi­sonte no moría en seguida resultaba doblemente peligroso para el hombre y el caballo .

Otro sistema de caza:
Varios jinetes ” empujan ” a sus piezas hacia los lugares donde éstas hallarán la muerte.
Este ejercicio , necesario para la subsistencia del indio, no estaba exento de peligros.

despeñando bizontesVarios jinetes in­dios muy decididos lograban arrinconar la manada junto a un precipicio , la asustaban con sus gritos y hacían que los animales empezaran a despeñarse. De ese modo lograban matar a bastantes de ellos sin ni siquiera gastar flechas y corriendo un peligro relati­vamente pequeño. La caza a la carrera fue , sin embargo, la preferida por las tribus.
Pero el trabajo no terminaba aquí. Sigamos con las costumbres de los nativos.

Una vez muerto el animal, se encargaban de él ciertas mujeres que habían ido siguiendo de lejos la cacería: eran las tristes y sucias  spuaws. Se trataba de especialistas en despedazar y desollar el bisonte, las cuales, por la índole de tal trabajo , siempre iban cubiertas de sangre e inmundicias . La primera pieza que estas oscuras obreras separaban era la lengua,
la cual —estaba considerada como un bocado exqui­sito — era entregada siempre al cazador como premio especial. Igualmente el cazador, improvisado  gourmet de campaña, consumía allí mismo el hígado aún caliente del animal.
Separadas estas partes selectas, se procedía a re­tirar la piel, que como hemos visto tenía innumerables usos, así como los cuernos y las pezuñas. El res­to de la carne se empleaba para consumo en fresco o, más generalmente, para preparar el  pemmican, del que ya se ha hablado antes, y que también podía pre­pararse curando los pedazos al viento y al sol y con­virtiéndolos luego en polvo al machacarlos entre dos piedras.
La desaparición del animal que era el sustento de su vida —el bisonte — significó una auténtica trage­dia para el pueblo indio . Conforme los colonos blan­cos avanzaban, iban codiciando las tierras lisas y fér­tiles, en las que podía crear grandes ranchos e ins­talaciones agrícolas. Esas tierra serán precisamente el dominio del bisonte, que en los primeros tiempos,según el relato de los viajeros, “cubría de negro las tierras, tanta era su abundancia “. Ni que decir tiene que el indio defendía casi siempre esas llanuras has­ta el último aliento, pero acabó siendo expulsado tras las sangrientas guerras de que hablaremos un poco más adelante.
Lo curioso era que al colono , una vez obtenida la tierra, le molestaba el bisonte. Lo que había sido fuente de vida para uno , representaba para el otro la mayor calamidad. El bisonte impedía el crecimien­to de cualquier cultivo , lo arrasaba todo y dejaba la tierra convertida en un paisaje lunar. En consecuen­cia, el hombre blanco procedió a su exterminio sis­temático .
Con las cacerías indias jamás había faltado el bi­sonte, pues el piel roja sólo mataba los animales que necesitaba para vivir, y el crecimiento natural de las manadas compensaba con creces estas pequeñas eli­minaciones. El hombre blanco , encontraste , inició la liquidación de una manera industrial. Contrató grandes cazadores profesionales que hicieron auténticas matanzas sin más utilidad que la de dejar las tierras libres. Buffalo Bill fue uno de ellos. Si bien el con trato que tenía con las compañías de ferrocarriles le obligaba a surtir de carne fresca a éstas, las ma­tanzas superaron con creces las necesidades de los obreros. Ante  tal  abundancia , había bisontes de los que sólo se aprovechaba la lengua. Inmensas ma­sas de carne podrida empezaron a cubrir las llanuras, y lo que había sido el jardín del Edén se fue convir­tiendo en un pestilente cementerio.

También las “manchasnegras ” de las manadas desaparecieron. Las grandes tierras de pastos fueron quedando vacías. Pronto subsistieron grandes reser­vas de bisontes solamente en Montana, en lo que pa­recía el fin del mundo, y hasta allí corrieron los hombres blancos a eliminarlos. Como había ocurrido an­tes con el castor y los animales de piel codicia­da, otra formidable riqueza de las tierras salvajes se extinguió en pocos años. Y era además una riqueza perdida para siempre, porque ya no había modo de sustituirla .

Buffalo Billbufalo debil

Ante todo, una aclaración para el lector, porque en principio parece poco lógico situar en la historia de los pueblos indios a un personaje que de indio no te­nía nada. Pero es que Buffalo Bill está tan ligado a la destrucción , a la aniquilación del bisonte , que este punto del relato es el más oportuno para hablar de su vida.

Buffalo Bill es un seudónimo , como ya sabes, pues su verdadero nombre era el de William Frederick Cody. Había nacido en lowa , cerca de la ciudad de Le Claire, en un lugar paupérrimo, en 1846 . Su pobreza le obligó a llevar pronto una vida aventurera y a contratarse para trabajos duros y arriesgados, como el de jinete del Pony Express. Co­noció durante sus andanzas a personajes tan aven­tureros como él (Kit Carson, Jim Bridger y el bandi­do Wild Bill Hickok,). Pero la fama de Buffalo Bill empezó a cimentarse un poco por casualidad , ya que al causar la muerte a un indio en una pelea fue objeto de los comentarios elogiosos de un periodista que lo puso por las nubes. Debido a aquel hecho, le llama­ron nada menos que ” e l más joven matador de in­dios de las Llanuras “. En cambio , lo que tuvo ver­dadero mérito fue lo que hizo como jinete del Pony Express: recorrer de un tirón quinientos quince kilómetros. Si hoy esa distancia , hecha en automóvil,nos deja ya cansados, puede imaginarse la resisten­cia sobrehumana que se exigía para recorrerla a lo­mos de un caballo.
La guerra civil le hizo participar en una serie de combates, terminados los cuales fue guía militar en expediciones contra los pieles rojas. En 1866 galo­paba a las órdenes de Custer, lo que le permitió co­nocer al dedillo la peligrosa frontera de las tierras in­dias. Por ello no es extraño que la Kansas Pa­cific Railroad le ofreciera un curioso empleo.
Tenía que matar los suficientes bisontes como para que comieran cada día los mil doscientos hombres empleados en el tendido de la vía férrea .

Buffalo Bill lo hizo muy bien, aunque en algunos aspectos hoy podemos decir que lo hizo muy mal.Genocidio de bisontes Mató en dieciocho meses  la escalofriante cifra de 4.280 bi­sontes (aunque la cifra está dada por él mismo y es posible que sea exagerada). De un modo u otro, eso indica el frenesí con que el hombre blanco se lanzó a la destrucción de lo que había sido riqueza princi­pal del indio.

La técnica que empleaba Buffalo Bill (de esa época viene su apodo, dado por los propios obreros ferro­viarios) solía ser más arriesgada que la de los otros cazadores.              caza de bisontes                             Si la mayoría empleaban rifles pesados para a batir a los animales desde cierta distancia, Buffalo Bill solía emplear un sistema muy parecido al de a la carrera de los indios . Separaba a un ani­mal, galopa junto a él desafiando a la manada lan­zada en estampida, se inclinaba peligrosamente so­bre el animal enfurecido, le introducía el revolver en una oreja y apretaba el gatillo . Cobraba la pieza con absoluta seguridad, pero no podía decirse que no se jugara la vida varias veces al día.
Se dice que, en 1870 , habían sido abatidos nada menos que un millón de bisontes entre cacerías or­ganizadas por blancos e indios . Y lo que hizo más grave la situación fue que el industrial de la orilla del Atlántico empezó a comprender la enorme riqueza que había en las pieles de los bisontes, hasta enton­ces despreciadas, y empezó a pagarla a dos dólares
con veinticinco la pieza. Imagine el lector lo que eso significó para miles de hombres ávidos de ganar di­nero como fuese. Armados del ” Sharp ” , calibre 50 ,cuyo cartucho medía cerca de ocho centímetros y cargaba ciento diez gramos de pólvora , hicieron verdaderas matanzas.

El " Sharp " era un rifle pesado y caro

El ” Sharp ” era un rifle pesado y caro

pues se iba a los siete kilos y costaba unos cien dólares, pero pronto  quedaba amortizado . Fue la auténtica “bomba atómica ” para las grandes ma­nadas de bisontes del Oeste.
Pero estábamos hablando de Buffalo Bill, que como todo el mundo sabe acabó haciendo exhibicio­nes de circo y contando su vida en versiones exage­radas, como más tarde harían Wild Bill Hickok y Calamity Jane. Buffalo Bill, a pesar de su desprecio por la riqueza natural de las tierras indias, fue el último cazador romántico de las Grandes Llanuras. En el trabajo arriesgaba lo suyo. Los que le imitaron no fue­ron más que formidables carniceros a escala indus­trial que hubieran acabado hasta con el último ejemplar de bisonte a no surgir las primeras leyes protec­toras, que, según los estados, van de 1880 a 1882 .
Hoy sólo quedan unos cuantos ejemplares , por fortuna bien cuidados, en reservas protegidas.

Plegaria

La desaparición de las grandes manadas había hecho verdad la triste plegaria del indio :

Padre, somos miserables; somos muy desgraciados.Ya no quedan bisontes.Todos han desaparecido.Ten piedad de nosotros. Padre.Estamos cerca de ti en las tinieblas.
Ayúdanos a ser lo que éramos: felices cazadores de bisontes.

Nombres indios en la actual geografía americana

mapa-usa

Como último punto, hagamos un breve y curioso repaso a los nombres de la actual geografía norteamericana. Ve­remos como las viejas tribus ya no están allí, peroaún perdura su recuerdo.

Alabam a viene de  Alibamu ,nombre de una tribu . Significa ” los que desbrozan la tierra ” .
Arizona viene de las palabras  papago Arizonac, que significa “fuentes  pequeñas “.

Arkansas procede de  Arkansea,como los franceses llamaron a los  quapawo “gentes de río abajo”.

Dakota es el nombre de una vieja tribu sioux que significa “aliados ” .

Idaho es una palabra india que se puede traducir por “gema de las montañas “.

lowaes también es el nombre de una vieja tribu que se llamaba de un modo bastante pintoresco, pues la palabra significa ni más ni menos que “los que siempre duermen “.

Mississippi viene de la composición de dos pala­bras indias:  misi (grande) y  sipi (agua).

Missouri significa “gran fangoso “, y era también el nombre de una tribu .

Nebraska proviene de una palabra de la tribu oto, que significa “aguasanchas “.

Ohio procede de una palabra de los indios iroqueses, que significa ” río hermoso “.

Oklahoma es una palabra en idioma choctaw , que quiere decir “gente roja “.

Tennessee viene de  tanasi, otra palabra india.

Texas era el nombre de un grupo de tribus que ve­nía a querer decir ” los amigos ” o ” los aliados “.

Utah deriva del nombre de la tribu ute.

Wyoming , por fin , es otra palabra india que sig­nifica “sobre la gran llanura “.

Otros nombres menos importantes han pasado a la actual geografía de Estados Unidos, pero los relacio­nados bastan para comprobar cómo el hombre blan­co se amoldó a las denominaciones de origen. Aun­que de ningún modo compensa el daño que se hizo a los primeros pobladores, éste no deja de ser un tí­mido homenaje.

Como reparar tanta crueldad ?

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2 pensamientos en “Los verdaderos ” A M E R IC A N O S “

  1. Pingback: King Abdallah II Special Operation Training Center | VidaSanaTuVida

  2. La deuda que se tiene con los pueblos originarios es irreparable, es tiempo que el congreso de los EE.UU. reconozca su delito de LESA HUMANIDAD e indemnice a los sobrevivientes; de lo contrario la famosa historia del desarrollo americano, solo será la historia de la invasión de un pueblo genocida y depredador, cuyos crímenes superan largamente a HITLER y su holocausto judío.

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